domingo, 1 de noviembre de 2009

El Secreto de Sus Ojos

Resulta curioso que, precisamente, cuando hace apenas unas semanas hablaba por aquí sobre las cenizas de aquel boom del cine argentino en España vaya a comentar una película del director que fuera punta de lanza de aquello (obra suya eran El Hijo de la Novia y El Mismo amor, La Misma Lluvia), Juan José Campanella. Así, a modo de pequeña retractación, resulta que existe vida después de aquello.
Y es que El Secreto de Sus Ojos, la última de Campanella, es una película muy buena. Cuando uno se enfrenta a hablar de una película tan llena de virtudes (y algún que otro defecto) como El Secreto de sus Ojos no resulta fácil hacerlo.
Se podría hacer referencia a un solido guión que mezcla de una manera muy eficaz la intriga de un thriller policíaco con una bonita historia de amor imposible. También se podría hablar de la increible brillantez técnica que el director impregna en toda la película. Con un domimio extraordinario del ritmo y del fuera de campo. Esa brillantez tiene su culmen en la escena del Estadio que está a la altura de los más grandes del plano secuencia y la virguería técnica en general (Scorsese o De Palma por ejemplo). Podríamos referir la bien administradas que están las pildoras de humor (con un Francella enorme). En fin, todo eso podríamos decir y sin embargo nos olvidaríamos de lo más importante. Y es que lo que hace especial a El Secreto de Sus Ojos es la emoción. Y es que simplemente, esta peli, emociona.
Y es que es muy dificil no emocionarse antes las dos historias de amor imposible a las que asistimos. En primer lugar, porqué están increiblemente bien interpretadas en todos sus vértices y luego porque están apoyadas en la deslumbrante química que destila la pareja encarnada por Ricardo Darín y Soledad Villamil.


Y es que cuando los ves a los dos juntos en pantalla, simplemente... funciona. Realmente asistimos a una historia mil veces vista, pero da igual, porque cuando Soledad Villamil mira a Darín en pantalla, todo se desvanece y nada más importa.
Y también es muy bonito el juego de resonancias que la película crea entre Darín y el personaje interpretado por Pablo Rago (Morales). Como uno a otro se retroalimentan en sus obsesiones y en su lucha por lo imposible, como ambos parecen resignarse, como la persistencia de uno hace persistir al otro y como el "triunfo" de uno reactiva la necesidad de conquista del otro. En ese juego de espejos se cimenta lo más jugoso de la pelicula.


Y como de química en esta película andan sobrados, pues también la destila a raudales Darin con su otro partener en su extraño triangulo "amoroso", Guillermo Francella. La comicidad de sus momentos juntos sirven para compensar la enorme tensión de otros, dotando a la película de un control y de un equilibrio interno portentoso. Te intriga, te interesa, te divierte y te fascina a partes iguales.
Realmente el secreto de la película es que se trata de una pelicula que habla de perdedores. Pero de perdedores en derrotas en las que todos hemos caido, quizás por eso es por lo que llega tan hondo. Una pena que a Campanella al final le diera miedo llevar esta derrota hasta el final (lo cual hubiera dotado de una poética adicional muy notable a la película) y al final se enrede en un final impostado que permita a todos irnos tranquilos y contentos a casa.
Pero que este pecado final no sirva para oscurecer una gran película.

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El secreto de sus ojos (2.009)
Dirección: Juan José Campanella
Guión: Eduardo Sacheri y Juan José Campanella
Fotografía: Felix Monti
Montaje: Juan José Campanella
Música: Federico Jusid y Emilio Kauderer
Interpretes: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella, Pablo Rago

4 comentarios:

Hador dijo...

Hola, veo que escribes críticas, tengo una web de crítica de cine y música indie, ¿te gustaría colaborar en ella?

Es esta: www.indieroom.net

Si te interesa enviame un email a miaupiuguau(arroba)gmail.com

:)

Anónimo dijo...

uy antonio, parece que te ofrecen curro... :-D

me ha gustado mucho la crítica (mira que me la he leído entera eh?)
pensé que serías mucho más técnico y analítico, como cuando salimos del cine, pero veo que no... y me alegro mucho

que vivan los finales imposibles
mua

Antonio dijo...

Bueno, me limito a decir lo que pienso tras digerir la péli un poco... lastima de final, que si no... :P

Anónimo dijo...

Gran película, si bien la mayoría de las pelis de Campanella me parecen cansinas y ñoñas.. aunque siempre el personaje cómico que se repite (Morales en este caso) me encanta. Estoy de acuerdo en que no sabe terminar la película..aún así muy, muy recomendable.. esperamos ansiosos la nueva de Trueba con Darín!!
De nuevo Argentina nos da muestras de como hacer una peli que se desarrolla durante sus miserias (dictaduras 70s/80s) sin tener el tufo de las españolas guerracivilistas (con honrosas excepciones como El Laberinto del Fauno)